Las salinas de San Pedro del Pinatar forman el humedal más importante de toda la región. Como tal, están declaradas Parque Regional desde 1985.
En ellas anidan cada año bandadas de flamencos y otras aves migradoras, que usan este espacio natural como escala en su tránsito entre Africa y Europa.
Descripción de la ruta:
Existen dos itinerarios.
El primero parte desde el aparcamiento acondicionado junto a la carretera que lleva de San Pedro del Pinatar al puerto. Allí hay un centro de acogida con mapas e información sobre la flora y la fauna del parque.
El recorrido señalizado bordea una laguna recuperada y una reserva de fauna hasta la playa. Avanzando por ella en dirección norte, la senda vuelve a entrar en una zona de dunas, pasa por la torre mirador y, tras bordear el pinar, llega de nuevo a la carretera y el aparcamiento.
La segunda opción permite visitar la zona sur de las salinas y las encañizadas del Mar Menor. Parte desde el molino de la Calcetera, al que se puede llegar caminando por una pista de tierra que parte del Molino de Quintín y aprovecha la mota de tierra que separa las salinas de la laguna.
Desde el molino de la Calcetera, una senda bordea las salinas y llega hasta la Playa de Punta de Algas en La Llana.
Duración: Dos horas.
Lugares de interés:
El Parque Regional Salinas de San Pedro forma un paraje de litoral mediterráneo único, en el que es posible ver, en poco espacio, formaciones morfológicas tales como salinas, saladares, carrizales, playas, dunas, encañizadas (sistema tradicional de pesca del Mar Menor mediante el que se captura a los peces que entran desde el Mediterráneo hacia la laguna con un complejo laberinto de maderos y cañas) y pinares sobre arena.
La avifauna es especialmente numerosa. Aunque los reyes, por su espectacularidad, son los flamencos, que llegan en bandadas a final del verano para invernar en la zona, también están presentes zampullines, chorlitos, garzas, garcetas, cigüeñuelas, lechuzas, gaviotas, aguiluchos y avocetas, entre otras especies.La presencia de las salinas es tan antigua como la del hombre en este espacio natural.
En documentos del siglo XIV ya se las mencionaba. Los dos molinos que quedan en pie sirvieron durante años para elevar el agua del Mar Menor a las lagunas de almacenaje.
Hoy han sido sustituidos por bombas eléctricas, pero su silueta sigue presidiendo el paisaje.
Dificultad: Ninguna.
Recomendaciones:
El parque es un ecosistema muy frágil y delicado, por lo que hay que extremar el cuidado en andar sólo por los lugares indicados, no pisar las dunas ni la vegetación y no molestar a las aves.
Está prohibido llevar perros sueltos, hacer fuego, acampar y aparcar fuera de los recintos autorizados. Unos prismáticos facilitarán la observación de las aves.